lunes 19.11.2018
Un éxito trabajado
martes 10 de Julio de 2018

Tailandia: los buzos, héroes de un salvataje titánico y contrarreloj

El rescate de los niños y el entrenador en la cueva inundada fue para la mayoría de los rescatistas tailandeses una tarea inédita.

El rescate de los niños y el entrenador en la cueva inundada fue para la mayoría de los rescatistas tailandeses una tarea inédita.

La misión que parecía imposible finalmente fue llevada a cabo y es el momento de decir "hurra", el lema del cuerpo de élite de la Marina tailandesa, repetido a diario en sus actualizaciones de Facebook, que hoy resulta la perfecta coronación para el salvataje de los 12 niños futbolistas atrapados en la gruta Tham Luang.

Un éxito que no hubiera sido posible sin este cuerpo de buzos, ya considerados como héroes en Tailandia. Estos militares altamente especializados, normalmente empeñados en contrastar el tráfico de drogas y proporcionar una escolta armada, estuvieron constantemente en primera línea durante la emergencia.

Con el tortuoso laberinto de galerías subterráneas completamente inundado, los buzos primero trabajaron sin pausa para hallar al grupo de 13 atrapados, cuando aún no se sabía si estaban vivos, y luego para intentar preparar un operativo de rescate con una logística llena de riesgos para niños sin experiencia en inmersiones, que en muchos casos ni siquiera sabían nadar.

Al comienzo de la emergencia era natural concluir que los miembros de este cuerpo de élite se habían hallado en una situación que iba más allá de sus competencias: sin la contribución de los tres buceadores en grutas británicos, dos de ellos pioneros en cubrir el último tramo del difícil recorrido para llegar a los niños, no se hubiera podido salvarlos a tiempo.

Sin embargo, con el pasar de los días los buzos tailandeses tomaron progresivamente a su cargo todo el operativo, hasta convertirse en la espina dorsal de la logística. Y en el "día-D" en que se dio inicio a la incursión, cinco de ellos acompañaron a 13 buceadores extranjeros en el equipo de la operación.

Sus fotos con los brazos unidos por las muñecas, dos tailandeses y un occidental, se convirtieron en el símbolo del ejemplar esfuerzo de colaboración internacional.

Pero es el haber mostrado un rostro humano aquello que los convirtió definitivamente en ídolos en Tailandia. Sus videos mostraron a muchachos de buen humor y capaces de bromear pese a su debilidad: también es mérito de los buzos de élite, que los asistieron física y psicológicamente.

Tanto que cuatro de ellos -los últimos en salir- les hicieron compañía a los niños atrapados las 24 horas. En su página de Facebook, además de las esperadas actualizaciones, se buscó mantener alto el espíritu colectivo con una unión de lenguaje sin pliegues y emojis de jabalíes, por el apodo del equipo de fútbol que integran los niños.

En las viñetas, que se hicieron virales en las redes sociales, fueron dibujados como determinadas focas o amorosos delfines. Al final, se dejaron llevar también ellos: "No sabemos si fue un milagro, la ciencia u otra cosa", escribieron para celebrar.

Y entre los treinta mil mensajes recibidos en tres horas, sobresalía uno: "Fueron ustedes".

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