martes 23.10.2018
Por Ariel Giuliani.-
domingo 15 de Julio de 2018

Francia campeón: del fútbol en los suburbios a un equipo sólido y con mucho trabajo

Ariel Giuliani
Ariel Giuliani
Francia ganó su segundo Mundial mucho antes de llegar a Rusia. (Foto FIFA).

Francia ganó su segundo Mundial mucho antes de llegar a Rusia. (Foto FIFA).

Es el 10 de julio de 2016 y Francia acaba de perder "su" Eurocopa con un gol portugués en el segundo tiempo suplementario. Es el Stade de France, en Saint-Denis, el mismo lugar donde menos de un año antes había comenzado una serie de atentados terroristas que puso en jaque a París. Les Bleus no pudieron levantar su tercer trofeo continental, pero en el barro creció una semilla que germinó hasta este título mundial.

A lo largo de todo Rusia 2018, los jugadores franceses se encargaron de resaltar que no se les podía volver a escapar el triunfo definitivo como pasó hace dos años. Sólo nueve jugadores estuvieron en uno y otro torneo, sumado al hombre clave de esta historia: Didier Deschamps, el capitán que alzó la Copa en 1998 y que asumió en 2012 como técnico. Sólo Mario Zagallo (Brasil) y Franz Beckenbauer (Alemania) lograron ser campeones como futbolistas y entrenadores.

Deschamps tuvo este tiempo un plantel exquisito, con figuras mundiales, pero por distintos motivos, lesiones, peleas y situaciones extradeportivas, apeló a la renovación. La evolución fue clasificar al Mundial de Brasil, donde fue eliminada en cuartos por Alemania, luego llegó la final de la Euro 2016 y ahora la gesta máxima.

Antoine Griezmann, Paul Pogba y Raphael Varane lideraron uno de los planteles más jóvenes de Rusia 2018. Como si eso no bastara, terminó de explotar en plena competencia Kylian Mbappé, con sólo 19 años, y por eso lo eligieron como la revelación del torneo.

Francia llegó a su concentración en las afueras de Moscú como uno de los máximos candidatos. A partir de un mediocampo prolijo y que funcionó a altas revoluciones (N'Golo Kanté como estandarte y con Pogba y Blaise Matuidi alternando a su lado), construyó su camino en base a una justa posesión de pelota y apostado a la velocidad de sus figuras más importantes. Hugo Lloris, el capitán, le dio seguridad en el arco y la defensa, de altura envidiable, controló todo en el fondo.

Los galos actuaron como un bloque, con transiciones defensa-ataque-defensa sin errores y extremadamente rápidas. No es sólo sacar usufructo de una característica sino que detrás hubo un enorme trabajo de base. También supo cambiar el libreto, como ante Argentina y Bélgica, dejando que el rival tome la iniciativa y jugando más de contragolpe.

No es típico que los laterales de un equipo terminen siendo figuras, pero Benjamin Pavard y Lucas Hernández, que en un principio eran suplentes de Djibril Sidibe y Benjamin Mendy, le dieron más volumen por las bandas y equilibraron las líneas del medio y el fondo. Varane y Samuel Umtiti fueron pilares en la zaga, y junto con Kanté se encargaron de la pelea con los delanteros rivales.

Será recordado como el Mundial que vio convertirse en estrella a Mbappé, cuando los flashes señalaban a Griezmann. Junto con Pogba, aportaron la chispa y el talento necesario para eludir a Australia, Perú, Dinamarca, Argentina, Uruguay, Bélgica y finalmente Croacia.

También quedará en la memoria como la Francia de los inmigrantes. Es que 17 de los 23 futbolistas nacieron o tienen padres que llegaron desde las colonias galas u otros territorios que formaron parte del país europeo. Desde las islas del Caribe, hasta gran parte de África o las Filipinas, el plantel que conduce Deschamps tiene origen en 14 diferentes naciones.

Esto no es meramente un dato de color. Muchos de los inmigrantes llegan a los suburbios de las grandes ciudades francesas, especialmente de París. Allí, como en los barrios marginales de Argentina o Brasil, la supervivencia es un desafío diario y el fútbol da posibilidades que otras actividades no. Una tercera parte del equipo que presentó el campeón surgió de estos lugares.

Un caso emblemático es el de Samuel Umtiti. Nació en 1993 en Yaundé, la capital de Camerún. Su familia partió a Lyon cuando el central del Barcelona tenía apenas dos años. Cuando ya era una estrella en su país, el legendario camerunés Roger Milla lo visitó para convencerlo para que juegue en la selección africana. Umtiti se negó y en Rusia fue autor del gol que llevó a su equipo a la final.

Del buen juego a las adaptaciones estratégicas, Francia fue un merecido campeón, basado en la solidez defensiva y la velocidad de sus atacantes. Deschamps sin dudas fue el núcleo central de un proceso que lleva seis años de trabajo. No todo se resume a la procedencia de sus jugadores o las cualidades de ellos: los galos conformaron un todo que funcionó perfecto.

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